La clave del buen
funcionamiento de una chimenea reside en su tiraje, consistente en un
fenómeno natural por el cual el aire caliente se eleva por el conducto
hacia el exterior.
Con la sencillez de
este funcionamiento conspiran: la temperatura exterior, el viento y la
entrada de aire.
Desarrollaremos los
aspectos fundamentales para un buen diseño y destacaremos las soluciones
para sortear los inconvenientes mas importantes con los que nos toparemos
durante el proceso de diseño y construcción.
Lo prioritario a tener
en cuenta en el momento de definir que tipo de estufa a leña vamos a
implementar, es evaluar que material utilizaremos y en que tipo de
ambiente lo vamos a ubicar. El éxito del buen funcionamiento dependerá
de ello.
Desarrollo
Acondicionar el ambiente donde se desarrollan actividades, ha sido la
preocupación constante del hombre a través de la historia.
Las soluciones para hacerlos más cálidos parten desde el momento que el
hombre conoce la energía provista por el fuego. Desde entonces se ha
buscado aprovecharla y controlarla con el mayor rendimiento.
Los artefactos que se realizaban para ello tenían una ubicación
privilegiada dentro de los ambientes donde se podían construir, tanto que
la palabra hogar se hizo sinónimo de vivienda.
En
los grandes ambientes, como sucedía en los Monasterios medievales, la
dimensión era tan importante que podían entrar grandes trozos de troncos
y en algunos el fuego era aprovechado para cocinar o asar las reses.
Aún
hoy podemos encontrar, por ejemplo en los castillos al margen del río
Loira, la riqueza de materiales y de diseño que tenían las chimeneas
donde los tirajes tienen una dimensión excepcional.
En
muchas casas tradicionales de ciertas regiones, como en el Friuli al norte
de Italia, toman la forma de un mueble revestido de cerámica de grandes
dimensiones donde no se puede ver la llama, pero provee un calor
atemperado en todo el ambiente, y donde se apoyaban utensilios de cocina o
hierros de planchar para mantenerlos calientes; un antecedente de las
salamandras de hierro fundido. Estas últimas se difundieron notablemente
al norte de Europa por la capacidad alcanzada por la fundición del hierro
y por las aberturas cerradas con mica, que era el único material para
poder ver las llamas sin que se quemara o quebrara.
A
lo largo del tiempo los hogares fueron tomando distintos diseños más o
menos sofisticados para adaptarse a las decoraciones de los ambientes, y
actualmente podemos encontrar soluciones constructivas prefabricadas,
sistemas de aprovechamiento del calor por conductos desde el exterior,
hogares con frente de cristal que soportan el calor generado por el fuego
de leña.
Inconvenientes
En los hogares no se resuelven fácilmente ciertos problemas:
-
Gran
pérdida de calor por el conducto de evacuación de humos.
-
Reenvío
de aire hacia el interior del conducto en tiempos ventosos.
-
Al
absorber aire para la combustión (6 m3 por minuto) generan una incómoda
sensación de gran calor en el frente de los cuerpos y mucho frío en
las espaldas.
Para cada uno de ellos se trata de encontrar soluciones sin perder el
atractivo fundamental de las chimeneas que es la contemplación del juego
de las llamas.
En el primer caso, debemos saber que el fuego brinda un alto calor por
radiación directa a todo lo que está frente al mismo, y otra parte por
convección, pero de este calor hasta el 80% se puede perder en el tiraje.
La forma más elemental de aprovechar el calor del conducto de humo es no
esconderlo en las paredes, sino dejarlo a la vista, ya que su caño de
chapa gruesa es un poderoso generador de calor radiante. Otra forma de
mantener el calor en el ambiente es cerrar la dimensión del conducto de
evacuación mediante una pieza metálica giratoria igual a la sección del
mismo, que permite un control estricto del tiraje.
También encontramos estufas que poseen dobles paredes metálicas por las
cuales circula el aire ingresado desde el exterior y que genera una
convección interna en el artefacto que retrasa la salida por el conducto
vertical.
Esto se encuentra en ciertas salamandras noruegas realizadas en hierro, o en
más sofisticados diseños donde el aire calentado entre las paredes puede
ser enviado a los ambientes por la parte superior de la boca del hogar, o
a los ambientes cercanos a través de conductos de chapa.
Para el segundo caso la solución más difundida es la de colocar en la
parte inferior del conducto, una superficie deflectora que vuelve hacia
arriba el aire ingresado al interior del conducto.
En otros casos observamos en ciertas regiones de Europa, un diseño de
sombrerete en la parte superior que divide la evacuación del humo hacia
los costados del conducto, permitiendo que el mismo tenga tapada su
extremidad y por ende, no permitir la entrada ni de aire ni de lluvia
desde el exterior.
El tercer inconveniente se soluciona con los mencionados modelos a doble
pared que pueden enviar el aire caliente por la parte superior del
ambiente y de ese modo recuperarlo por convección hacia la boca del
hogar, o bien a través de muebles tapizados de gran espesor y alfombras
de lana para evitar sentir las corrientes de aire frío por la espalda y a
la altura de los pies.
Diseño
Proyectar
una buena estufa a leña es casi tan difícil como una buena solución acústica,
de todas maneras hay ciertas proporciones que se pueden tomar en los
modelos tradicionales de una boca frontal única.
Pero qué hacer con los modelos centrales abiertos a todo el ambiente o los
que sobresalen con tres lados abiertos. Es difícil hacer un balance térmico,
pero con el fin de orientarnos, se puede estimar que por cada m3 de
ambiente, la boca del hogar debe tener 50 cm2 de abertura.
Es importante el material y a las medidas que se van a dar a la estufa y al
tipo de ambiente donde será instalada, ya que no es lo mismo un lugar
revocado, otro con revestimientos aislantes en las paredes, con muros de
mampostería a la vista o los que se han construido con piedra natural.
Cada una de estas terminaciones pueden tener más o menos absorción de
calor. La planta del hogar tradicional es un trapecio, con paredes
laterales abiertas en un ángulo de 30º simétricamente para cada lado.
La parte posterior llega a la mitad de la altura de la boca, y se quiebra
en un ángulo de 30º, hasta alcanzar 10 a 20 cm por encima del dintel,
revestido el interior de ladrillos refractarios.
Para determinar las distintas dimensiones, nos guiaremos por el siguiente
esquema y la tabla que lo precede.


Las
salamandras
Realizadas
en hierros oscuros, las salamandras están de moda, especialmente en
viviendas de estilo rústico o campestre.
Son más
pequeñas que los hogares y su instalación es menos complicada. Cuentan
con un conducto simple, de menores dimensiones que el de los hogares y
requieren menos espacio para su ubicación. A diferencia de las chimeneas,
en las salamandras el conducto también es un importante difusor del calor
por lo que siempre es conveniente dejarlo a la vista, y mientras más
prolongado sea su recorrido hasta el techo, mayor es el aprovechamiento
del calor.
La cámara
de combustión, donde arde el fuego, es enteramente de metal por lo que
mantiene una temperatura constante. Esto determina que su rendimiento sea
alto con relación al material de combustión que utilizan.
El calor
irradiado ronda los 2.000 kcal y su consumo de leña se estima en 10 kilos
cada ocho horas.
Al contar
con una puerta, muchas veces con ventanitas de mica, no presenta
usualmente problemas de tiraje. Incluso algunos modelos tienen una entrada
independiente de oxígeno.
Las más
antiguas ostentan elaborados diseños en bronce, en tanto que los diseños
de las más actuales son sencillos y de líneas puras, más factibles a
armonizar con todos los estilos. Las hay cuadradas, redondas o de estilo.
Y los modelos esquineros permiten aprovechar mejor el espacio.
Además
de las típicas estructuras de hierro fundido al descubierto, las hay
esmaltadas en diferentes colores, con detalles decorativos en materiales
resistentes a las altas temperaturas y con distintos accesorios. Siempre
son ideales para un quincho cerrado o para jardines de invierno.
Los
costos de las salamandras oscilan entre los $ 240, las más económicas, y
$ 700, las más grandes con detalles en bronce. A su vez, el costo de las
elaboradas artesanalmente es más alto.
Las estufas de hierro fundido, pueden ser para quemar leña, carbón de leña,
o adaptarse para gas. Por ello y por su gran variedad de diseño que
depende del fabricante, se deben recorrer los modelos existentes.



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el tema, pueden enviarme un e-mail a oscarmen@elsitio.net
y les enviaré los datos necesarios.
Oscar
Liberatore
Maestro
Mayor de Obras